Una vez en la escuela di intencionalmente un respuesta equivocada para hacer reír a mis compañeros.
Me llamó la maestra a su escritorio y me dijo:
—Remigio: por el resto de este día te vamos a llamar «El Portón».
¿Por qué El Portón? —le pregunté.
—¡Por tonto! —me contestó,
Lo que en ese tiempo fue un castigo —muy merecido— ahora es un bello recuerdo.
¡Hermosa imagen!
Gracias, Javier.
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Una vez en la escuela di intencionalmente un respuesta equivocada para hacer reír a mis compañeros.
Me llamó la maestra a su escritorio y me dijo:
—Remigio: por el resto de este día te vamos a llamar «El Portón».
¿Por qué El Portón? —le pregunté.
—¡Por tonto! —me contestó,
Lo que en ese tiempo fue un castigo —muy merecido— ahora es un bello recuerdo.
¡Hermosa imagen!
Gracias, Javier.
¡Maravillosa coincidencia Remigio! Muchas gracias a ti 🙂